La Excelencia De Nuestro Manto

by Abr 11, 2024Piadosa0 comments

Efesios 4:11 Él mismo constituyó a unos como apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, 12 a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. 

    

      El Señor le ha dado al cuerpo de Cristo una constitución en el ministerio de, profetas, evangelistas, pastores y maestros para equipar a perfección aquellos quienes hayan aceptado a Jesús cómo su Señor. Estos mantos a la llamada de Dios tienen que entrar con gonzo y gratitud de corazón, con el conocimiento de que somos responsables de la iluminación que nos da Dios por medio de Su llamada. Hay un ministerio que se nos ha dado a todos y es el Ministerio de Reconciliación.  2Cor. 5:18 Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación. No necesitamos una invitación especial para ser reconciliados. Dios espera que ministremos su gracia el uno para el otro. Todo cristiano lleva este manto.

      Comúnmente escuchamos a pastores y ministerios explicando el hecho que debemos tener un espíritu de excelencia hacia Dios y como llevar el manto que Dios ha puesto sobre nuestros hombros para construir su Reino. Las escrituras muchas veces hace referencia de llevar esta idea que viene del libro de Daniel. Dan. 6:3 Y tanto se distinguió Daniel entre los administradores y los sátrapas por sus extraordinarias cualidades que el rey pensó en ponerlo al frente de todo el reino. También, la historia de Samuel el profeta se menciona porque las palabras de profecía que vienen de la boca nunca caen al suelo y se puede contar de ser cierta. Samuel era conocido por todos que Dios obraba por medio de Samuel, y él llevaba este manto con excelencia de verdad. 1Sam. 3:19 Mientras Samuel crecía, el Señor estuvo con él y cumplió todo lo que había dicho por medio de él. Todo lo que Samuel proclamaba se comprobaba ser verdadero así como caminaba en espíritu de excelencia.

      Estar envuelto en la autoridad de Dios y su gracia, con la presencia del Espíritu Santo para ayudarnos a representar a nuestro Señor no es de tomarlo a la ligera. Pueda que no no seas llamado a llevar una palabra profética a una nación, pero eres llamado a llevar paz y reconciliación entre las paredes de tu hogar. El espíritu de excelencia empieza en casa. Empieza entre nuestro caracter por medio de la dirección de Dios, que solo puede ser encontrada en la presencia del Señor. Tal vez es por eso que el Señor dice, “pocos son escogidos,” porque nosotros no damos un paso al frente o respetamos la magnitud y la medida de gozo que nuestra salvación trae a nuestros corazones. Matt 22:14 Porque muchos son los invitados, pero pocos los escogidos». Nuestro regalo de Dios en la salvación trae una responsabilidad de agradecimiento por todo lo que El Señor ha hecho por nosotros y todo lo que se nos ha dado por medio de Cristo.

      A mi me impresiona Eliseo y su deseo de tener el manto de Elías de bendición para su vida. Eliseo se aseguraba de mantenerse cerca de Elías antes de que Dios se lo llevara. 2King 2:12 Eliseo, viendo lo que pasaba, se puso a gritar: «¡Padre mío, padre mío, carro y jinete poderoso de Israel!». Pero no volvió a verlo. Entonces agarró su ropa y la rasgó en dos. 13 Luego recogió el manto que se le había caído a Elías y regresó a la orilla del Jordán. Yo no creo por decir así, que había poder en el manto de Elías. Yo creo que el poder de fe que estaba en el corazón de Elías. Él quería llevar el manto de Dios para poder caminar mejor en la presencia de Dios. Eliseo estaba buscando ese espíritu de excelencia y prominencia en la vida de Elías. Una doble porción de unción era codiciada por Eliseo, y Dios honró la petición de su corazón porque Eliseo vio el manto de Dios en su llamada como uno de los regalos más preciosos.

      Podemos llegar a ser complacientes en nuestra actitud atendiendo a la iglesia, en los servicios los domingos, asegurarnos que todo salga a tiempo para la salida del almuerzo de los feligreses. En toda nuestra actividad de religiosidad es muy fácil perder de vista lo que Dios quiere que manifieste entre muy dentro de nuestra alma, entre nuestra familia y entre nuestra comunidad. Isa. 29:13 El Señor dice: «Este pueblo se acerca a mí con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es solo un mandamiento humano que le ha sido enseñado. ¿Cómo podemos alcanzar el corazón de la nación cuando en nuestro corazón no se ha rendido a la salvación e instrucciones del Señor? ¿Cómo puedo predicar justicia en la municipalidad si no tengo la disciplina, o cuando no tengo en la justicia del nuevo nacimiento en Cristo? ¿Cómo puedo llegar a ser una voz y ser participante en la misión del campo, cuando no podemos ni limpiar nuestro propio cuarto, llegar a tiempo al trabajo o tomar nuestro tiempo hablar con nuestro Señor? Un espíritu de excelencia es desarrollado por medio de disciplina en la Palabra de Dios.

      Si no hay una excelencia en el espíritu en casa será muy pequeña excelencia de corazón en el empeño de tomar parte entre el Reino de Dios. No estoy diciendo que no vas a ser amado o alentado por Dios que sigas adelante en la obra que estás haciendo para su reino. Lo que digo es, si alguien aplica un esfuerzo de honor a caminar en la justicia que Cristo les ha dado por medio de fe, el espíritu de Dios les afirmará entre su corazón un deseo por el siguiente paso a madurar. Mientras vamos creciendo en la excelencia de Cristo y recibimos el regalo completo de salvación que se nos prodiga, vamos apreciar la gracia que se nos ha dado. Efe. 4:7 Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones. Las constituciones ministeriales de apóstoles profetas, evangelistas, pastores y maestros que se le ha dado a la iglesia para que podamos equiparnos y capacitarnos con la medida completa de lo que el Señor espera de su cuerpo cómo creyentes.

      El manto de salvación nos ayuda a caminar en la excelencia de Su Espíritu. Agradezcamos al Señor por el manto que ha puesto sobre nuestras vidas. Mientras caminamos con justicia, que podamos tener la fe para declarar las maravillas del amor de Dios. Gracias Señor por la excelencia del Espíritu de Cristo quien vive en nosotros.

 

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