El Peso Del Mundo

by Ene 10, 2024Piadosa0 comments

Mateo 11:28 »Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados; yo les daré descanso. 29 Carguen con mi yugo y aprendan de mí, pues yo soy apacible y humilde de corazón, y encontrarán descanso para sus almas. 30 Porque mi yugo es suave y mi carga es liviana».

      Saliendo del gimnasio, observo a un joven que entraba al gimnasio,  pareciera que llevaba el peso del mundo sobre sus hombros. Parecía agotado, sin energía y harto de todo lo que está pasando en el mundo. La carga del Sísifo estaba grabada en su rostro y expresada en su cuerpo como si hacía rodar su roca desde arriba de una colina, solo para que volviera a rodar de regreso a su problemática vida. La ironía no pasó desapercibida para mí, ya que él estaría levantando pesas durante su ejercicio. Espero que hubo un alivio durante su ejercicio para su alma cansada porque al menos tenía el control del tamaño del peso que levantaría.

Me di cuenta que se identificaba como con muchos jóvenes que han sido destrozados con el peso de las expectaciones que les han puesto sobre sus hombros hoy día. Esas constantes publicidades intermitentes mundanas, que están consumiendo el tiempo y la tranquilidad de todos los que están anhelados, por esa oferta cada vez mejor, al mismo tiempo  agotándose a la resolución de la humanidad. Las deudas acumuladas por comprar todo y de todo que trae sentido a sus vidas y consuelo a su existencia, pero con mal resultado hasta el punto de que no encontraron sentido en esa vida que buscaban. Prov. 23:34 Te parecerá estar durmiendo en alta mar, acostado sobre el mástil mayor. 35 Y dirás: «Me han herido, pero no me duele. Me han golpeado, pero no lo siento. ¿Cuándo despertaré de este sueño para ir a buscar otro trago?».
      
      No se necesitan muchos problemas antes de encontrarnos bajo el peso del mundo. No importa el número de años que hayas caminado con El Señor, necesitamos diariamente venir a Jesús para encontrar esfuerzo para el día. Los apóstoles que caminaron con Jesús por tres años hubieran tenido un entendimiento previo o algún seguimiento interno de información para mantener paz y creencia intacta cuando la crisis viene. De todas maneras, ellos se encontraron bajo el peso del mundo cuando Jesús fue crucificado y puesto en la tumba cerrada con una enorme roca. Cuando sucedieron los acontecimientos que Jesús había predicho, los seguidores de Jesús estaban a tientas y sin saber qué hacer. Se les había olvidado las lecciones que Jesús había llevado a sus corazones y sus almas. Lucas 24:6 No está aquí; ¡ha resucitado! Recuerden lo que dijo cuando todavía estaba con ustedes en Galilea: 7 “El Hijo del hombre tiene que ser entregado en manos de hombres pecadores y ser crucificado, pero al tercer día resucitará”.
      
      El peso del mundo había llegado sobre todos aquellos que habían  creído en Jesús pero su fe no fue sacudida. Lucas 24:17 —¿Qué vienen discutiendo por el camino? —preguntó. Se detuvieron, cabizbajos. Sólo después que llegaron a la presencia del Señor resucitado, fue que el gozo y la fortaleza del Señor que les quitó el peso de la incertidumbre y el temor de sus corazones y de sus almas. Luke 24:32 Se decían el uno al otro: —¿No ardía nuestro corazón mientras conversaba con nosotros en el camino y nos explicaba las Escrituras? Claro, es mientras que Jesús nos está hablando, que nuevamente encontramos nuestro equilibrio entre nuestra fe. A diferencia de Sísifo, nosotros que estamos en Cristo victoriosamente rodamos la gran roca de incredulidad, temor y duda sobre la colina hacia el otro lado donde rueda y se quebranta en pedacitos que ya no regresa a quebrantar nuestras vidas.

Asar, el salmista, llevaba el peso del mundo, a punto de que había llegado a ser celoso de aquellos que no seguían las leyes de Dios. Él sinceramente demuestra sus defectos cuando dice en, Psalm 73:2 Yo estuve a punto de caer; poco me faltó para que resbalara. 3 Sentí envidia de los arrogantes, al ver la prosperidad de esos malvados. Como lees las lamentaciones de Asar, que nada está yendo bien y no es justo lo que tienen que pasar los justos en comparación de los que son inmensamente ricos, así como los arrogantes hacia Dios y se salen con la suya, es muy difícil vivir en esa comparación. Asar está pesando la difícil situación del hombre común ante aquellos que lo tienen todo, y la injusticia tan grande aun de comprenderlo Psalm 73:16  Cuando traté de comprender todo esto, me resultó una carga insoportable. Se da cuenta que si puede poner estos pensamientos en palabras, arruinaría una generación de creyentes quienes están pasando por esta misma batalla.Psalm 73:15 Si hubiera dicho: «Voy a hablar como ellos», habría traicionado al linaje de tus hijos.
      
      Mientras Asar reflexiona y lucha con lo que piensa, él recibe una revelación muy clara y honesta, comprendiendo la verdad después de pasar tiempo en la presencia del Señor. Sólo fue después que llevó sus pesares ante Dios, que sintió caer la carga del mundo de sus hombros y de su alma. Salmos 73:17 Hasta que entré en el santuario de Dios; allí comprendí el fin que les espera. La verdad en la Palabra de Dios viene inundando, lavando toda duda y mentiras engañosas con las que Asar estaba luchando. Su audaz proclamación de Dios siendo su Señor, es el resultado de pasar tiempo en la presencia de Dios. Salmo 73:26 Podrán desfallecer mi cuerpo y mi corazón, pero Dios es la roca de mi corazón; Él es mi herencia eterna.
 
      Mientras caminamos con Dios, recordemos que fue por medio de Cristo y Su sangre que somos salvos y nuestras almas fueron renovadas a una vida eterna. Cuando el peso de la vida quiere adherirse a nuestra alma, siempre será Jesús a quien necesitamos rendirnos para que nuestros pesares sean aliviados. Tomemos nuestro tiempo para vivir en la presencia de nuestro Señor.
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