Perdiendo El Objetivo

1 Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 10 Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no está en nosotros.

      A veces, perdemos la marca o el objetivo que Dios ha puesto como su norma de rectitud para poder caminar libres de esclavitud. “¿Qué  vamos hacer cuando esto pase?” La voz de convicción que El Espíritu Santo trae a nuestra alma es un mensaje que nos apura a venir con valentía al trono de Dios el Padre y arrepentirnos. Heb. 4:16 Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir la misericordia y encontrar la gracia que nos ayuden oportunamente. ¿Cuando necesitamos la gracia y misericordia de Dios? Cuando pecamos, y caemos de cara. La gracia y misericordia que Dios tiene para nosotros nos ayuda a confesar nuestros pecados y seremos lavados de nuestra maldad. 1Juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, Dios, que es fiel y justo, nos los perdonará y nos limpiará de toda maldad. 10 Si afirmamos que no hemos pecado, lo hacemos pasar por mentiroso y su palabra no está en nosotros.

     

      ¿Porqué unos de nosotros siempre caemos en las mismas áreas de pecado? Fuera del punto que además que las personas gozan del pecado en que están tomando parte, la tentación al pecado seguirá viniendo porque el enemigo de nuestra alma sabe que ciertas tentaciones funcionan cuando estamos en un estado vulnerable entre nuestro corazón y mente. En el libro de Lucas dice que Jesús superó las tentaciones en el desierto y que Satanás regresaría y trataría de tentarlo de nuevo cuando hubiera más oportunidades. Lucas 4:13 Así que el diablo, habiendo agotado todo recurso de tentación, lo dejó hasta otra oportunidad. Mi observación es, que si esto le pasó a Jesús, entonces estemos seguros que nos pasara a nosotros.

 

      Unos puedan decir, “Pero he estado caminando con el Señor por años y aun así lucho con el pecado.” Judas, andaba con Jesús y fue su discípulo por tres años, y aun así se vino abajo en su alma. Pablo y Barnabé enseñaron las enseñanzas profundas del Nuevo Testamento y tuvieron una tremenda caída sobre un argumento acerca de la integridad de Marcos. Las batallas son tentaciones que regresarán hasta que vivamos nuestro último respiro en esta tierra. El apóstol Pedro calló ante la presión de sus compañeros. Pablo lo enfrentó porque Pedro era un pretencioso que rechazó sus propios principios. Gál. 2:11  Pues bien, cuando Cefas (Pedro) fue a Antioquía, le eché en cara su comportamiento condenable. 12 Antes que llegaran algunos de parte de Santiago, él solía comer con los no judíos. Pero cuando aquellos llegaron, comenzó a retraerse y a separarse de los no judíos por temor a los partidarios de la circuncisión. 13 Entonces los demás judíos se le unieron en su hipocresía, y hasta el mismo Bernabé se dejó arrastrar por esa conducta hipócrita. 14 Cuando vi que no actuaban rectamente, como corresponde a la verdad del evangelio, le dije a Cefas delante de todos: «Si tú, que eres judío, vives como si no lo fueras, ¿por qué obligas a los no judíos a practicar el judaísmo?

 

      No solo la hipocresía de Pedro afecto a los gentiles que eran nuevos conversos en Cristo, sino que también tenia un efecto negativo en los judíos quienes habían tomado parte en la hipocresía. El pecado resulta en pecado, y justicia resulta en justicia. Si estos gigantes en la fe luchaban con asuntos durante su día, entonces tenemos que tener gracia y misericordia de nuestro Señor que nos lava cuando nos arrepentimos de nuestros pecados. Celos, avaricia, inmoralidad, ira, blasfemia, robo y pensamientos asesinos siempre van estar con nosotros hasta que salgamos de esta tierra. Necesitamos un Salvador quien pueda evitar que caigamos y asegurarnos que no estaremos perdidos en este mundo. La sangre de Jesús es el regalo de limpieza más poderoso que Dios nos ha dado para que podamos mantenernos en una relación con El Señor para siempre. 2Pedro 3:9 El Señor no tarda en cumplir su promesa, según entienden algunos la tardanza. Más bien, Él tiene paciencia con ustedes, porque no quiere que nadie perezca, sino que todos se arrepientan.

      

      ¿Te has encontrado en un lugar donde sabes que has perdido el objetivo de esa marca DE NUEVO? Anímate porque el trono de gracia está esperando por tu visitación. Hay lugares para ti en ese trono para que descanse tu corazón a los pies de Jesús. Pídele al Señor por su misericordia que te limpie y te de esa gracia necesaria para poder regresar y salir adelante con esa seguridad de tu salvación. Ven y razona con Dios aunque no te sientas merecedor. Isa. 1:18 «Vengan, pongamos las cosas en claro», dice el Señor. «Aunque sus pecados sean como escarlata, quedarán blancos como la nieve. Aunque sean rojos como la púrpura, quedarán como la lana. Es cosa de nosotros el venir y arrepentirnos, y es el gozo de Dios en perdonarnos. Cree en la gracia salvadora de nuestro Señor porque es vida para aquel que lo encuentra.

 

Hasta Que Llegue Mi Hora

Salmos 139:16 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos.

      Todos mis días  están escritos en el libro del Señor. Hasta la última página y frase de lo que se ha escrito de mí es completo, por medio de la gracia de Cristo voy a mantener mi corazón y mente alineado con lo que Dios creó para mi el completar. Salmos 136:16 Tus ojos vieron mi cuerpo en gestación: todo estaba ya escrito en tu libro; todos mis días se estaban diseñando, aunque no existía uno solo de ellos. Lo que buscamos de la vida, muchas veces se tuerce cuando tratamos de vivir como creemos que deberíamos de vivir. Vamos por la vida tratando de tener éxito, pero acuerdo a lo que el mundo le llama éxito, pero ¿Entendemos cual es el éxito que Dios dice? No sabemos lo que no sabemos y muchos años pueden pasar antes de que realicemos que hemos estado persiguiendo las ambiciones equivocadas y caminando en el sendero equivocado, que nos lleva a ningún lado. Lo que creíamos que era el sueño para perseguir se convirtió en una alucinación de grandeza. Ecle. 2:17 Aborrecí entonces la vida, pues todo cuanto se hace bajo el sol me resultaba repugnante. Realmente, todo es vanidad; ¡es correr tras el viento!

       Me doy cuenta que ir serpentinamente por la vida rebotando de una concepto a otro pueda sentirse como una aventura y sentir ser de un espíritu libre, pero como el hijo pródigo, muchos terminan tambaleándose al comedero de los cerdos de infelicidad tratando de encontrar el significado de sus vidas. Lucas 15:16 Tanta hambre tenía que hubiera querido llenarse el estómago con la comida que daban a los cerdos, pero aun así nadie le daba nada. Dios tiene una manera de hacer las cosas, y Su manera es muy diferente a la de nosotros. Nosotros no nos adaptamos bien a lo que es contrario a la naturaleza, y muchas veces Dios nos pide hacer cosas que parecen cortar la corriente  de nuestra voluntad. De todas maneras, si Cristo es nuestro Salvador y caminamos libres con el Señor, nuestra voluntad comienza a inclinarse a la voluntad de Dios cuando Él injerta su eterna santidad moral en nuestros corazones y en nuestras mentes. Lo que tenemos que recordar es que cuando aceptamos el sacrificio de la cruz entre nuestros corazones, nuestra naturaleza empieza a cambiar a una persona redentora al que Dios sabe que somos en Cristo. Necesitamos caminar en este regalo redentor hasta que llegue nuestra hora de salir de esta tierra.

      Todos tenemos asignados la cantidad de tiempo que Dios nos ha dado, y hasta que nuestra invitación llegue a encontrarnos con nuestro creador cara a cara, necesitamos vivir, buscar y pedirle a Dios durante toda nuestra nuestra vida. Esto no es de, tal vez clame a Dios, o tal vez no clase de existencia. Una relación con Jesús es una existencia de tiempo completo. Como escribió  el escritor de Hebreos, necesitamos correr y aguantar la carrera que tenemos por delante. Heb. 12:1 Por tanto, también nosotros que estamos rodeados de una nube tan grande de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia y corramos con perseverancia la carrera que tenemos por delante.

      Vivamos nuestras vidas en Cristo y maduremos en su justicia, empezamos a comprender cuando tomamos parte de esta carrera, no tenemos que llegar primero, segundo y en el ciento cuatro lugar. Lo que llega a ser importante al Señor y entre nuestras vidas, es que llegamos a terminar esta carrera de toda la vida que se nos ha puesto por delante y que la completamos con la gracia que Dios nos ha dado. La carrera que corremos no es una carrera de ser perfectos como lo que el hombre dice que es una perfección. La perfección para nuestras vidas está en Jesús y por medio de su perfección corremos la carrera y aunque nos caigamos somos perfectos ante los ojos de Dios. Prov. 24:16a Porque siete veces podrá caer el justo, pero otras tantas se levantará.

      Después de la carrera y que nuestras vidas hayan creado su historia entre la salvación que Dios nos ha dado, eventualmente recibiremos la corona de vencedor. 2Tim. 4:8 Por lo demás me espera la corona de justicia que el Señor, el Juez justo, me otorgará en aquel día; y no solo a mí, sino también a todos los que con amor hayan esperado su venida. No tenemos el lujo de aflojarnos y volvernos complacientes de corazón. Nuestro tiempo es corto en escala de eternidad. ¿Cuantas veces has puesto algo para después hasta que un día la necesidad de hacer lo ya no importa de verdad? Dejó de ser importante y ahora es una pequeña tristeza, un pellizco a tu conciencia deseando haberlo hecho. Ecle. 4:7 Me fijé entonces en otra vanidad bajo el sol.

      Yo creo que por eso es que una lista de lo que queremos hacer ha llegado a ser importante para algunas personas que están llegando al atardecer de sus vidas. ¿Que si todos tenemos remordimientos y deseamos que hubiera una posibilidad de poder hacerlo otra vez en los años que hemos vivido? Claro, todos hemos tenido esos momentos que hubiéramos hecho diferente. De todas maneras, esos días ya pasaron y hoy día estamos viviendo los resultados de lo que hemos escogido durante una vida. La pregunta es, ¿Qué vamos hacer con el tiempo que nos queda? Espero, que aceptemos la promesa de la gracia del Señor que son nuevas cada mañana y que viviremos entre la plenitud de su misericordia. Lam. 3:23 Cada mañana se renuevan sus bondades; ¡muy grande es su fidelidad!  Tal vez cumplir nuestra lista de cosas que Dios quiere que hagamos es una buena idea. Intentemos hacer esta lista de cosas que tenemos para hoy día. Mateo 22:37 —“Ama al Señor tu Dios con todo tu corazón, con toda tu alma y con toda tu mente” —respondió Jesús—. 38 Este es el primero y el más importante de los mandamientos.

Solo Tenemos Tiempo De Por Vida

Eclesiastés 12:13 El fin de este asunto es que ya se ha escuchado todo. Teme a Dios y cumple sus mandamientos, porque esto es todo para el hombre. 14 Pues Dios juzgará toda obra, buena o mala, aun la realizada en secreto.

    

      Escuchaba a un hermano en el Señor lamentándose acerca de sus dificultades en su fe, y dijo, “¿Cuánto tiempo tardará esta batalla en mi corazón? Tengo la justicia de Dios por medio de Cristo viviendo en mi, aún así se me hace difícil obedecer las instrucciones más simples del Señor.” Pensé en unas de las batallas que yo también estaba pasando y me dije, “Gracias a Dios que solo tenemos tiempo de por vida para lograr hacerlo bien. No lo decía cómo una tontería, estaba agradecido que el Señor nos dio su justicias para que podamos caminar en ella el resto de nuestras vidas. El Rabí Berel Wein escribió, Esta es nuestra naturaleza el filtrar todas las reglas y leyes durante nuestro intelecto. Si alguien tiene sentido para nosotros, entonces estamos dispuestos a obedecer pero si no podemos racionalizar el mandato hacia nosotros entonces sentimos que no estamos obligados a obedecer. Esto es el centro de la situación con la que la carne lucha – ¿Me someto a la dirección que me da el Espíritu Santo o no? Mi corazón quiere obedecer a Dios pero, mi carne también quiere hacer lo suyo.

      Veo este dilema en diferentes momentos obrando dentro de mi cuando SIENTO el no estar obligado a obedecer. Aún así, esto no es lo que el Señor pide de nosotros. No son Las Diez Sugerencias o Los Diez Tópicos. Son los Diez Mandamientos. El primer mandamiento trata de todos los temas de la vida. Dice, No deberás tener otros dioses ante mi. Si yo rompo este mandamiento, tengo en efecto, roto cada otra ley de Dios. Este mandamiento establece el hecho que no puedo actuar cómo un dios determinando si es que voy a obedecer la Palabra del Señor. ¿Cómo puedo dispensar o hacer justicia y vivir en piedad cuando estoy desobedeciendo al Señor?

      Si me pongo como un dios en mi vida, entonces será difícil escuchar al Dios Todopoderoso cuando me señala cierto pecado. También sería como un resbaladizo en romper todas las instrucciones que Él me da. Santiago 2:10 Porque el que cumple con toda la Ley, pero falla en un solo punto, ya es culpable de haberla quebrantado toda. Obedecer es el primer mandamiento que determina si amaré al Señor con todo mi corazón, y a mi vecino cómo a mi mismo. Si yo estoy en el trono de mi corazón, está obvio que Dios y mi vecino están en línea atrás de mi. Rom. 7:24 ¡Soy un pobre miserable! ¿Quién me librará de este cuerpo sujeto a la muerte? ¿Cómo puedo mantenerme fuera del trono de mi corazón?

      Obedecer a Dios entre la posibilidad de nuestra carne es casi imposible. Es peor que eso, es imposible obedecer a Dios el cien por ciento del tiempo. Es por eso que necesitamos un Salvador. Así cómo el apóstol Pablo describe en su batalla en obediencia a la Palabra de Dios, vemos que su lucha es real. Rom. 7:23 Pero me doy cuenta de que en los miembros de mi cuerpo hay otra ley, que es la ley del pecado. Esta ley lucha contra lo que considero bueno, y me tiene cautivo. Solo podemos superar la batalla de sumisión a la guía de Dios por medio de la justicia de Cristo. Nuestra propia justicia no tiene ninguna substancia santa que pueda compararse al  sacrificio de Jesús en la cruz. No alzamos Su perfección.

      Solo tenemos toda la vida para no soltar este mensaje de esperanza que nos mantiene fuertes en nuestro corazón. El hecho es, que se tomará toda una vida de la venida de Jesús diariamente y declarando nuestra necesidad por Su amor y justicia que se nos ha dado gratis por medio de Cristo. Siempre vamos a tener la necesidad de amar y tener disciplina del Padre quien nos mantiene salvos por medio de Su Hijo. Siempre vamos a necesitar al Espíritu Santo que nos guíe y consuele nuestra alma. Juan 14:16 Y yo pediré al Padre y Él les dará otro Consolador para que los acompañe siempre: 17 el Espíritu de verdad, a quien el mundo no puede aceptar porque no lo ve ni lo conoce. Pero ustedes sí lo conocen, porque vive con ustedes y estará en ustedes. Siempre vamos a necesitar a Dios en cada paso de nuestra vida.

      La Palabra de Dios nos indica que vamos a tener batallas para ganar y egocentrismos para vencer en el ámbito de nuestra voluntad. De todas maneras, El Señor  nos ha dado Su armadura para pelear el egoísmo en que luchamos en nuestro corazón, más la capacidad de sobresalir los trucos, las seducciones y las tentaciones del enemigo. Cuando vemos alrededor de nuestras circunstancias en este mundo, pueden ser abrumadores y que sea demasiado lo que viene en contra de nosotros, pero tenemos que recordar que Dios está por nosotros  y que nuestras victorias ya están ganadas por medio del sacrificio de Jesús en la cruz. Solo tenemos que aceptar este eterno y maravilloso regalo de salvación, y después dejar que Dios moldee nuestro corazón al parecido de Su Hijo y dejar que Dios sea el autor y perfeccionador de nuestra fe. Heb. 12:2 Fijemos la mirada en Jesús, el iniciador y perfeccionador de nuestra fe, quien por el gozo que le esperaba, soportó la cruz, menospreciando la vergüenza que ella significaba, y ahora está sentado a la derecha del trono de Dios.

      Ahora hermanos, ¿És esta transformación de fuerza de voluntad y sumisión a la autoridad de Jesucristo que sea el Señor de nuestra vida va a ser fácil? No, si se tratara de observancias rituales monásticas pueda que sea más fácil, porque nosotros estaríamos a cargo de las reglas en que estamos dispuestos a sufrir. De todas maneras, hay una razón por las escrituras de la que dice, “Pelea la buena batalla de la fe. Todo aquel que sobresale recibirá una corona. Resiste al diablo y él huirá. Da y se te dará a ti. Ora por todo aquel que te persigue. La lista es larga. Esto es una batalla de la mente, alma y del espíritu de nuestro ser, y gloria a Jesús quien es el capitán de nuestra fe. Él ya ha ganado nuestra victoria así que tenemos que levantarnos y tomar la victoria que Él mismo nos ha dado en fe. Gracias Señor por nuestra salvación, regalo de por vida.

Picando Costras

Levítico 13:2 «Cuando a una persona le salga en la piel alguna inflamación, erupción o mancha blancuzca que pueda convertirse en infección, se la llevará al sacerdote Aarón o a alguno de sus descendientes los sacerdotes.

      ¿Porqué algunas personas solo ven y escogen enfocarse en los errores que una persona hace? ¿Porqué algunas personas toman el papel de un sacerdote Levítico buscando costras que puedan descalificar a una persona? Estos buscadores de manchas leprosas, parecen ser infelices si no pueden encontrar una costra para picar el caracter de una persona que están  juzgando. ¿No es que el amor dice, de buscar lo mejor de cada uno? 1Cor. 13:7 El amor disculpa todos los errores, siempre confía en la persona amada, espera de ella lo mejor y todo lo soporta. ¿No es que debamos limpiar las vigas en nuestros ojos antes de juzgar las cicatrices y las costras de otros? Matao 7:5 ¡Hipócrita!, saca primero la viga de tu propio ojo, entonces verás con claridad para sacar la astilla del ojo de tu hermano.

 

      Estaba hablando con un hermano en el Señor quien estaba criticando a algunos ministros porque en sus ministerios no creían exactamente como él creía. Este hermano estaba constantemente picando cada cosa que estos ministros decían y hacían. Yo le dije, “¿Cómo puedes nulificar su ministerio total por un punto de vista en doctrina (no afectando la salvación en Cristo) de lo que no estás de acuerdo? Le dije, “No están enseñando una manera diferente a la salvación fuera de Jesús. Ellos son diferentes en cómo oran a la hora del bautismo de agua. ¿Porqué te molesta tanto eso? Me di cuenta que el picar costras de otros había llegado a ser parte de pasatiempo para esta persona. Encuentro esta clase de actitud ser la razón tras de aquellos quienes insisten en justicia en todas la situaciones mientras que la gracia se mantiene atrás solo para ser llamada cuando la persona necesita misericordia.

 

      Las heridas que adquirimos, mientras caminamos hacia nuestra eternidad, son muchas. ¿porqué agregar más a la carga de la vida de alguien quien está caminando diferente paso o nivel de madurez en su fe que la tuya? Todos buscamos y necesitamos misericordia pero somos muy rápidos en dispensar y demandar justicia. Todos estaremos ante el Señor en ese gran día. Estoy seguro que todos estaremos suplicando la sangre de Jesús para que la completa medida de misericordia de Dios sea derramada sobre nosotros. Estoy convencido que no vas a estar demandando que esa justicia sea usada en tu vida de la misma manera que tu demandas justicia hacia a cada uno que conoces. Oseas 10:12 ¡Siembren para ustedes justicia! ¡Cosechen el fruto del amor inagotable y abran surcos en terrenos no labrados! ¡Ya es tiempo de buscar al Señor!, hasta que Él venga y les envíe lluvias de justicia. Señor, derrama TU justicia de gracia en mí, y no la justicia que merezco.

 

      Cuando me doy cuenta que estoy picando costras, rápido empiezo a buscar cual es la raíz de esos pensamientos que me hicieron llegar al frente de mi mente. Y me pregunto, “¿estoy siendo sincero en mi evaluación, o estoy buscando lo que no es? ¿lo que estoy pensando viene de un espíritu de ofensa, o estoy picando algo en el espíritu en lo que necesito llevarlo en oración? Es muy fácil seguir a la multitud si no tomamos cautivo el pensamiento que fluye por nuestra mente y corazón. En un momento la persona está cantando en alabanza “Aleluya en las alturas,” en el próximo minuto la misma persona está gritando, “Crucifíquenlo!” ¿Quién quieres ser, el cantante o el que grita? Santiago 3:10 De una misma boca salen bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.

 

      Mientras estemos en este lado de la eternidad, va haber una amplia cantidad de costras para picar en personas de esta tierra. Nunca vamos a estar en lo correcto todo el tiempo. Sin la guía de Jesús en nuestros pensamientos y en nuestros corazones seremos plagados de la lepra de inmundicia del hombre. Fue en la cruz donde Jesús fue clavado que nuestras enfermedades, dolencias y pensamientos leprosos fueron clavados en Él. Ahora tenemos al Espíritu Santo quien viene y condena los pecados que  necesitan ser limpiados con la sangre de Jesús. Es nuestro sumo sacerdote que es el único quien determina nuestra limpieza del corazón. Heb. 4:14 Por lo tanto, ya que en Jesús, el Hijo de Dios, tenemos un gran sumo sacerdote que ha atravesado los cielos, aferrémonos a la fe que profesamos.

 

      Lev. 13:2 «Cuando a una persona le salga en la piel alguna inflamación, erupción o mancha blancuzca que pueda convertirse en infección, se la llevará al sacerdote Aarón o a alguno de sus descendientes los sacerdotes.Es el Señor Jesús quienes ahora nos inspecciona y nos declara de ser juzgados de Dios en Cristo y nos guía a Su pasto. Mientras el Señor ponga Sus manos en nuestras vidas para sanarnos y limpiarnos de las cicatrices, raspones y manchas de pecado, es ahora que podemos caminar en su justicia completa. Recordemos que todos estamos camino hacia la eternidad y en lugar de estar picándonos a pedazos, oremos honradamente unos por los otros para poder terminar la carrera que Dios ha puesto ante nosotros. Padre Celestial, gracias por tu gracia.

 

La Excelencia De Nuestro Manto

Efesios 4:11 Él mismo constituyó a unos como apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; y a otros, pastores y maestros, 12 a fin de capacitar al pueblo de Dios para la obra de servicio, para edificar el cuerpo de Cristo. 

    

      El Señor le ha dado al cuerpo de Cristo una constitución en el ministerio de, profetas, evangelistas, pastores y maestros para equipar a perfección aquellos quienes hayan aceptado a Jesús cómo su Señor. Estos mantos a la llamada de Dios tienen que entrar con gonzo y gratitud de corazón, con el conocimiento de que somos responsables de la iluminación que nos da Dios por medio de Su llamada. Hay un ministerio que se nos ha dado a todos y es el Ministerio de Reconciliación.  2Cor. 5:18 Todo esto proviene de Dios, quien por medio de Cristo nos reconcilió consigo mismo y nos dio el ministerio de la reconciliación. No necesitamos una invitación especial para ser reconciliados. Dios espera que ministremos su gracia el uno para el otro. Todo cristiano lleva este manto.

      Comúnmente escuchamos a pastores y ministerios explicando el hecho que debemos tener un espíritu de excelencia hacia Dios y como llevar el manto que Dios ha puesto sobre nuestros hombros para construir su Reino. Las escrituras muchas veces hace referencia de llevar esta idea que viene del libro de Daniel. Dan. 6:3 Y tanto se distinguió Daniel entre los administradores y los sátrapas por sus extraordinarias cualidades que el rey pensó en ponerlo al frente de todo el reino. También, la historia de Samuel el profeta se menciona porque las palabras de profecía que vienen de la boca nunca caen al suelo y se puede contar de ser cierta. Samuel era conocido por todos que Dios obraba por medio de Samuel, y él llevaba este manto con excelencia de verdad. 1Sam. 3:19 Mientras Samuel crecía, el Señor estuvo con él y cumplió todo lo que había dicho por medio de él. Todo lo que Samuel proclamaba se comprobaba ser verdadero así como caminaba en espíritu de excelencia.

      Estar envuelto en la autoridad de Dios y su gracia, con la presencia del Espíritu Santo para ayudarnos a representar a nuestro Señor no es de tomarlo a la ligera. Pueda que no no seas llamado a llevar una palabra profética a una nación, pero eres llamado a llevar paz y reconciliación entre las paredes de tu hogar. El espíritu de excelencia empieza en casa. Empieza entre nuestro caracter por medio de la dirección de Dios, que solo puede ser encontrada en la presencia del Señor. Tal vez es por eso que el Señor dice, “pocos son escogidos,” porque nosotros no damos un paso al frente o respetamos la magnitud y la medida de gozo que nuestra salvación trae a nuestros corazones. Matt 22:14 Porque muchos son los invitados, pero pocos los escogidos». Nuestro regalo de Dios en la salvación trae una responsabilidad de agradecimiento por todo lo que El Señor ha hecho por nosotros y todo lo que se nos ha dado por medio de Cristo.

      A mi me impresiona Eliseo y su deseo de tener el manto de Elías de bendición para su vida. Eliseo se aseguraba de mantenerse cerca de Elías antes de que Dios se lo llevara. 2King 2:12 Eliseo, viendo lo que pasaba, se puso a gritar: «¡Padre mío, padre mío, carro y jinete poderoso de Israel!». Pero no volvió a verlo. Entonces agarró su ropa y la rasgó en dos. 13 Luego recogió el manto que se le había caído a Elías y regresó a la orilla del Jordán. Yo no creo por decir así, que había poder en el manto de Elías. Yo creo que el poder de fe que estaba en el corazón de Elías. Él quería llevar el manto de Dios para poder caminar mejor en la presencia de Dios. Eliseo estaba buscando ese espíritu de excelencia y prominencia en la vida de Elías. Una doble porción de unción era codiciada por Eliseo, y Dios honró la petición de su corazón porque Eliseo vio el manto de Dios en su llamada como uno de los regalos más preciosos.

      Podemos llegar a ser complacientes en nuestra actitud atendiendo a la iglesia, en los servicios los domingos, asegurarnos que todo salga a tiempo para la salida del almuerzo de los feligreses. En toda nuestra actividad de religiosidad es muy fácil perder de vista lo que Dios quiere que manifieste entre muy dentro de nuestra alma, entre nuestra familia y entre nuestra comunidad. Isa. 29:13 El Señor dice: «Este pueblo se acerca a mí con la boca y me honra con los labios, pero su corazón está lejos de mí. Su adoración es solo un mandamiento humano que le ha sido enseñado. ¿Cómo podemos alcanzar el corazón de la nación cuando en nuestro corazón no se ha rendido a la salvación e instrucciones del Señor? ¿Cómo puedo predicar justicia en la municipalidad si no tengo la disciplina, o cuando no tengo en la justicia del nuevo nacimiento en Cristo? ¿Cómo puedo llegar a ser una voz y ser participante en la misión del campo, cuando no podemos ni limpiar nuestro propio cuarto, llegar a tiempo al trabajo o tomar nuestro tiempo hablar con nuestro Señor? Un espíritu de excelencia es desarrollado por medio de disciplina en la Palabra de Dios.

      Si no hay una excelencia en el espíritu en casa será muy pequeña excelencia de corazón en el empeño de tomar parte entre el Reino de Dios. No estoy diciendo que no vas a ser amado o alentado por Dios que sigas adelante en la obra que estás haciendo para su reino. Lo que digo es, si alguien aplica un esfuerzo de honor a caminar en la justicia que Cristo les ha dado por medio de fe, el espíritu de Dios les afirmará entre su corazón un deseo por el siguiente paso a madurar. Mientras vamos creciendo en la excelencia de Cristo y recibimos el regalo completo de salvación que se nos prodiga, vamos apreciar la gracia que se nos ha dado. Efe. 4:7 Pero a cada uno de nosotros se nos ha dado gracia en la medida en que Cristo ha repartido los dones. Las constituciones ministeriales de apóstoles profetas, evangelistas, pastores y maestros que se le ha dado a la iglesia para que podamos equiparnos y capacitarnos con la medida completa de lo que el Señor espera de su cuerpo cómo creyentes.

      El manto de salvación nos ayuda a caminar en la excelencia de Su Espíritu. Agradezcamos al Señor por el manto que ha puesto sobre nuestras vidas. Mientras caminamos con justicia, que podamos tener la fe para declarar las maravillas del amor de Dios. Gracias Señor por la excelencia del Espíritu de Cristo quien vive en nosotros.

 

La Oscuridad Del Descontento

Malaquías 3:12 »Ustedes profieren insolencias contra mí —dice el Señor—. »Y encima preguntan: “¿Qué hemos dicho contra ti?”. 14 »Ustedes han dicho: “Servir a Dios no vale la pena. ¿Qué ganamos con cumplir sus órdenes y vestirnos de luto delante del Señor de los Ejércitos?

      Le preguntaba a Dios como fue que las personas de Norteamérica llegaron a ser tan descontentos con sus vidas y de todo lo que tienen. La mayoría de la población tiene demasiadas comodidades dispuestas a casi todas las personas en esta parte del mundo. Todavía así tienen muy poca paz, alegría y es descontento entre sus corazones. No solo no hay gratitud por lo que tienen, también parecen tener muy poco esfuerzo en encontrar en algo de estar agradecidos. Como niños petulantes con mucho derecho, negándose a impresionarse en cualquier cosa que Dios tiene para ellos, y se preguntan porque tienen una actitud tan cobarde para con Dios. Mal. 3:14 »Ustedes han dicho: “Servir a Dios no vale la pena. ¿Qué ganamos con cumplir sus órdenes y vestirnos de luto delante del Señor de los Ejércitos?

       En lugar de ver a Jesús como un regalo de vida que Dios nos da, estos malagradecidos no encuentran nada en Dios y lo acusan de la infelicidad que manifiestan. Ellos hablan como buenos cristianos y saben cómo usar su cristiandad cuando les conviene, pero no vienen a la cruz a reconocer sus necesidades al Salvador tampoco a que los cure de ser malagradecidos. 2Tim. 3:5 Aparentarán ser devotos, pero su conducta desmentirá el poder de la devoción. ¡Con esa gente ni te metas! Necesitamos orar para que Jesús pueda ser visto en tiempos de mal agradecimiento. Esta oscuridad es un ataque del enemigo de nuestra alma. Satanás viene a robar, a matar y a destruir el agradecimiento en el corazón de las personas. Satanás sabe que cuando llegamos a ser quejistas, perderemos la paz que viene por medio de la gratitud y agradecimiento que le ofrecemos a Dios.

      Los hijos de Israel perdieron tanto por murmurar y por estar malagradecidos en sus corazones hacia su Dios quien los había  liberado de la esclavitud. Núm. 21:5 Y comenzaron a hablar contra Dios y contra Moisés: —¿Para qué nos trajeron ustedes de Egipto a morir en este desierto? ¡Aquí no hay pan ni agua! ¡Ya estamos hartos de esta pésima comida! 6 Por eso el Señor mandó contra ellos serpientes venenosas, para que los mordieran, y muchos israelitas murieron. ¡Hay! Este mismo veneno sigue mostrándose por medio del murmullo de descontento en los corazones de la humanidad. Pueda que sea en el mundo o en la iglesia, esta oscuridad llega como una ascendiente neblina que oscurece la belleza y la gracia que Dios nos ha dado. El ruido del descontento bloquea esa voz suave del Señor que dice, “Estad quietos y sabed que yo soy Dios.” Que tan obscuro llega a ser antes que empecemos a antojar la luz de la perdonadora gracia del Señor.

      En el libro de Números capítulo dieciséis, Coré, y su grupo de descontentos hablaban la charla del día. Como políticos mal guiados, estaban ganándose el favor de los electores también descontentos para hacerse líderes en lugar de aguantar la forma en que Moisés lideraba. Usaban frases como, “Somos gente de renombre, somos una comunidad sagrada, ¿por qué no podemos tener nuestra propia religión y hacerlo a nuestra manera? ¿por qué no somos de la misma igualdad que tú Moisés? Núm. 16:3 Se reunieron para oponerse a Moisés y a Aarón, y les dijeron: —¡Ustedes han ido ya demasiado lejos! Si toda la comunidad es santa, lo mismo que sus miembros, y el Señor está en medio de ellos, ¿por qué se creen ustedes los dueños de la comunidad del Señor? Los corazones y las vidas de descontento engendran celos de codicia. Cuándo Moisés escuchó esto se arrodilló y escondió su cara entre las manos de Dios de justicia. Moisés después explicó a Coré que mañana estarían ante Dios y se quejaran que Él escogiera quien fuera el líder de la gente de Israel.

      Epicteto escribió: “Es imposible para un hombre aprender lo que él ya sabe y piensa.” Yo creo que Dios y Moisés le habían dado a Coré y a todos sus seguidores un día para pensar de su desagradecimiento hacia  Dios y ahora Dios quería un liderazgo para hacer las cosas. Todos ellos tuvieron un día para arrepentirse y llegar a ser agradecidos por lo que tenían. Estos Levitas tenían un ministerio para hacer pero no eran agradecidos con Dios por lo que tenían y ahora querían la santa oficina de sacerdocio. Ellos querían todo en lo que Moisés caminaba. La razón de la hostilidad de la adquisición era que Moisés  todavía no los había llevado a la tierra de miel y leche, y que todo estaba pasando muy lento. Núm. 16:14a Lo cierto es que tú no has logrado llevarnos a esa tierra donde abundan la leche y la miel; tampoco nos has dado posesión de campos y viñas.

       El enfrentamiento que había llegado a punto de ruptura estaba por aclararse por Dios. Todos ustedes que están con Coré vengan allá, y todos aquellos que están con mi siervo Moisés vengan aquí. Núm. 16:32 Se abrió y se los tragó, a ellos y a sus familias, junto con la gente y las posesiones de Coré. 33 Bajaron vivos a los dominios de la muerte, junto con todo lo que tenían, y la tierra se cerró sobre ellos. De este modo fueron eliminados de la comunidad. Dios juzgará  nuestro corazón malagradecido. Nosotros somos bendecidos de estar en este lado de la cruz donde Jesús ha pagado nuestros pecados de murmullo, quejas, malagradecidos y todo el resentimiento que viene con estos pecados de ser disconforme.

      Si has llegado a ser resentido, descontento y disconforme en tu camino de fe, entonces llévaselo a Jesús en tus oraciones. Sólo Jesús puede romper la oscuridad que envuelve un alma egoísta. No nos engañemos en creer que un poquito de queja de la manera de que Dios hace las cosas no llegue a conocerse. El resultado saldrá en nuestra manera de ser, y saldrá de nuestro corazón, la palomilla hablara de lo que hay por dentro. Si nuestro corazón está lleno de agradecimiento hacia Dios, entonces eso es lo que saldrá de nuestro corazón. Como dijo Pablo, debemos de pensar en las cosas buenas que Dios ha hecho por nosotros, y vivir en la plenitud de Su paz. Seamos agradecidos y pensemos en cómo Dios nos ha bendecido. Fili. 4:8 Por último, hermanos, consideren bien todo lo verdadero, todo lo respetable, todo lo justo, todo lo puro, todo lo amable, todo lo digno de admiración, en fin, todo lo que sea excelente o merezca elogio.